Repiquen las campanas

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Versión en español de un villancico de Minna Hohman basado en la melodía de la canción ucraniana de Año Nuevo Shchedryk, compuesta por Mykola Leontovych (1904)
Que la alegría de la Navidad te inunde el alma, ya sea mediante el repique de las campanas, los coros de villancicos o el silencio de tu propio corazón. El motivo para celebrar es enorme: ¡ha nacido Jesús!

El mundo bulle de sonidos navideños. Si escuchas con el oído exterior, oirás el rumor de las alas de los ángeles, el murmullo de las expectativas interiores, el sonido sagrado del silencio más profundo y el susurro vibrante de la Palabra Eterna.
El mundo bulle de escenas navideñas. Si miras con los ojos exteriores, verás árboles esplendorosamente decorados, estrellas revestidas de oropel, velas encendidas y pesebres. Si miras con el ojo interior, verás en tu corazón la estrella de Belén. Adaptación de un texto de Anna May Nielson.

Es Navidad y por doquier se oye anunciar: “Cristo es el Rey”.
Salgamos hoy a pregonar que El ya nació en un portal.
Es Navidad, nació la luz. Felicidad trajo Jesús. Suenen campanas, y óigase su replicar que anuncia al Rey.
A todo ser hoy proclamad: “ya nació el Rey, es Navidad”. Cantemos noche y día con las campanas su melodía sagrada.
(Minna Louis Hohman).

Ya tarde, en una noche estrellada y soñolienta, los ángeles desenvolvieron el cielo como quien rasga la envoltura de un reluciente regalo de Navidad.
Una riada de júbilo y de luz descendió entonces de los cielos como se precipita el agua de un embalse tras la ruptura del dique, y los ángeles prorrumpieron en gritos y cánticos, anunciando que había nacido el Niño Jesús. ¡El mundo tenía un Salvador! Los ángeles lo llamaron la “Buena Nueva”, y vaya si lo era. Larry Libby.

Los bultos de gladiadores, de almirantes y caudillos serían escamoteados, que esta noche manda un Niño… El aire no huele a fruto, a flor, ni a viento marino. Huele a renuevo de un día, al Dios-Chiquito, al Dios-Niño. Gabriela Mistral.

No basta, no, con que El naciera bajo un astro de oriente y que sea luz en la Tierra para toda la gente. Cristo ha de nacer en el alma para instaurar por siempre Su Reino de amor y bondad, de auténtica fraternidad. Mery Lathrop.