Navidad, tiempo de recuerdos

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ES. Llega el tiempo de Adviento, las preparaciones para la Navidad y Año Nuevo, decoraciones, compras, rebajas en las tiendas y toda esa vorágine que a la mayoría de las personas les impide ver la esencia de este tiempo de recogimiento.
Para nosotros, los inmigrantes, estas fechas se nos hace un poquito más difícil, teniendo en cuenta que la familia se encuentra a muchísimos kilómetros de distancia y a veces la situación económica no nos permite reunirnos. Es aquí donde comenzamos a recordar y a echar de menos “aquellos días felices…”
Las Navidades de mi infancia eran bien diferentes a las de ahora. En Argentina, donde nací y crecí, la Navidad llega en verano y en vacaciones.
Nos reuníamos la familia del lado materno y los festejos tenían lugar el 24 a la noche, durante la llamada Nochebuena.
Comíamos vitel toné, pollo, cerdo, ensalada rusa. No faltaba la sidra, los turrones y las deliciosas almendras bañadas en chocolate.
Papá Noel llegaba a la medianoche, y a esa hora encontrábamos los regalos debajo del árbol navideño (previamente dejaba agua y turrón para Papa Noel y sus renos)
Al día siguiente, el 25, comíamos en el patio de la casa de mis abuelos, donde la intensa fragancia de jazmines inundaba cada rincon. Alrededor de las 13.00 hs. el pollito que mi abuelo hacía en su hermoso y artesanal horno de barro, estaba servido. De postre por supuesto, pan dulce y todo aquello que había sobrado de la noche del 24.
Llevo un par de años en Suiza, pero creo que esta Navidad va a volver a tener luces, va a volver a ser en familia, intentando combinar tradiciones de aquí y de allá. Volverá el ajetreo de buscar los regalos y esconderlos, preparar la cena y vestirnos de fiesta, para recibir a nuestro Salvador Jesucristo.
Pero de lo que estoy completamente segura es que este año no va a faltar el amor y por supuesto, ¡la ensalada rusa!.
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DE. Wir befinden uns in der Adventszeit, Vorbereitung für Weihnachten und Neujahr.
Eine hektische Zeit, es wird dekoriert, gekauft, in Läden mit Aktionen und all dieser Stress verunmöglicht es den Meisten, eine Zeit der Andacht und Besinnung zu nehmen.
Für uns Migranten fällt diese Zeit etwas schwer, befinden sich doch die Familienangehörigen viele Kilometer von uns entfernt. Aus finanziellen Gründen können wir uns nicht mit ihnen an den Festtagen treffen. Dann erinnern wir uns an «jene glücklichen Tage»…
Weihnachten in meiner Kindheit war anders als heute. In Argentinien, wo ich geboren und aufgewachsen bin sind die Festtage im Sommer und in der Ferienzeit.
Wir versammelten uns als Familie am Heiligabend zu einem feinen Essen. Der  russische Salat, der Apfelwein, Turron und die in Schokolade getauchten feinen Mandeln etc. durften nicht fehlen.
Der Weihnachtsmann kam um Mitternacht und um diese Zeit befanden sich die Weihnachtsgeschenke unter dem Weihnachtsbaum.
Am nächsten Tag, am 25. assen wir im Hofe meiner Grosseltern, wo ein feiner Jasminduft jeden Winkel des Hauses ausfüllte. Um 13 Uhr bereitete mein Grossvater ein feines Hähnchen im wunderschönen Tonofen zu. Zum Nachtisch gab es Gebäck und was noch vom 24. übrig blieb.
Es sind nun einige Jahre hier in der Schweiz, aber ich glaube, dass diese Weihnachten wiederum Licht in die Familie bringen wird. Ich versuche, die Traditionen hier und dort aufrecht zu halten. Die hektische Zeit, Geschenke zu suchen und zu verstecken, sich für das Fest vorzubereiten, zu kochen ist wieder da, um unseren Erlöser Jesus Christus zu empfangen.
Eines bin ich mir gewiss: Dieses Jahr wird die Liebe nicht fehlen und auch nicht der russische Salat!!!

Deutsch Übersetzung: Andreas Fetz